equilibrio

¿Equilibrio? Sí, equilibrio. Una cualidad física que se deja de lado y que es sumamente importante. Yo sé que la dejas de lado porque no es importante para ti, o eso crees, pero deberías saber que es entrenable como todo lo demás.

El equilibrio está regido por al propiocepción y el sistema nervioso, aparte de ser controlado por el oído.
La propiocepción es la capacidad del cuerpo de saber dónde y cómo se encuentra cada parte del cuerpo sin necesidad de verlo tú mismo con los ojos. El cuerpo siente los segmentos corporales y sin tener que mirar por ejemplo ya sabe cómo se encuentra tu brazo, en dónde, qué ángulo de flexión tiene el codo, etc…
El sistema nervioso mandará las órdenes necesarias por todo el cuerpo para mantener el equilibrio, orientando y moviendo extremidades por ejemplo para poder estar estable y no caer al suelo. Para ello la coordinación intermuscular cobra gran importancia, para poder realizar acciones armoniosamente y no desequilibrar bruscamente el cuerpo.

El equilibrio al fin y al cabo es la capacidad de mantener el centro de gravedad estable, en un punto lógico. El centro de gravedad en posición anatómica (esto es de pie en reposo con las palmas mirando al frente) se encuentra en nuestro ombligo.

Es sumamente importante para la vida diaria y durante el entrenamiento. Para tu día a día interviene constantemente cuando andas, cuando te agachas, corres, te vas a sentar, te apoyas, etc… En estos momentos es cuando los músculos internos del equilibrio como por ejemplo los intervertebrales, interespinosos, intertransversos, rotatorios de la columna y otros muchos trabajan realizando su función correctamente.
Así mismo durante el entrenamiento cuando coges material como pesas, mancuernas, barras y demás el cuerpo tiene que actuar para contrarrestar ese peso adicional y poder manejarlo sin problemas. Para ello los músculos sinergistas suelen actuar con mayor relevancia que si no contaras con material. Y esto no solo cuando usas material, también al hacer flexiones, abdominales, dominadas y cualquier otro movimiento que se te ocurra.

Es verdad que el cuerpo por sí mismo de forma involuntaria y no siendo conscientes se coloca y busca el equilibrio él solo, gracias a Dios, si no sería muy difícil moverse y andar, así que imagínate realizar acciones más complejas. El cuerpo busca la posición más cómoda y más efectiva, sin embargo a veces el desequilibrio que hay que combatir es tan fuerte que tenemos que concentrarnos y poner también de nuestra parte voluntariamente para ello.

 

EJERCICIOS

Para mejorar tu equilibrio puedes hacer estos 3 ejercicios, ¡aunque seguro que tu imaginación no tendrá límites!:

  • A la pata coja, con un solo pie, elevarse hacia arriba contrayendo el gemelo. Cuanto más lento realices el ejercicio más difícil será mantener el equilibrio. Para aumentar la dificultad por ejemplo mueve la otra pierna hacia adelante o hacia atrás para producir una mayor desestabilización.
  • Realiza flexiones con un brazo sólo y un solo pie apoyado, y que éste sea el del lateral opuesto al de la mano apoyada.
  • Intenta realizar el pino y mantenerte el mayor tiempo posible así.

Para aumentar la dificultad de estos ejercicios puedes ejecutarlos con los ojos cerrados, con peso adicional, mientras mueves algunas partes del cuerpo, en una cuesta, en un terreno irregular, etc…

El equilibrio es importante, ¡piensa que sin él no podríamos andar ni movernos!

 

 

Foto principal: Pablo Municio

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